Fotografía bajo el agua_ Destacada

¡Al agua cámaras!

Con la llegada del verano y las vacaciones, la fotografía se puede convertir en una excelente afición no solo como herramienta de expresión artística, sino también como testigo de aventuras o actividades deportivas. Dentro de todas las opciones existentes destaca una realmente singular: la fotografía subacuática.

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Las imágenes subacuáticas son peculiares por sus atractivos resultados, pero también por las importantes diferencias a la hora de realizar una captura, que son notablemente más complicadas que las escenas normales fuera del agua.

Lo primero y más importante -casi imprescindible- es disponer de una cámara sumergible (existen opciones de carcasas especiales para cámaras normales pero, por lo general, son bastante caras y aparatosas). Estas cámaras suelen ser compactas con un cuerpo reforzado y un diseño llamativo para poder localizarlas bien en caso de extravío, aunque lo recomendable para evitar esto, es usarlas siempre bien sujetas a la mano mediante la correspondiente correa. Cuidado con los móviles sumergibles, no es aconsejable usarlos de forma habitual para este tipo de fotos, ni por el tipo de agua, mar o con cloro, ni por su tecnología de pantalla, que realmente no está pensada para usarse en el agua.

Fotografía bajo el agua

Metiéndonos en harina fotográfica. Lo más importante a la hora de hacer fotos bajo el agua es -salvo que seas un profesional- simplificar las cosas. Cuando te sumerges, estás en un entorno hostil y es importante mantener la calma para no volver con un montón de fotos desenfocadas.

Antes de la inmersión hay que tener todo lo más controlado posible y simplificar la técnica para centrarse en ‘cazar’ algo interesante allí debajo. Enfoque automático para no perder tiempo, flash activado para compensar la pérdida de luz por la profundidad (así como posibles contraluces- y si la cámara lo dispone- modo de exposición subacuático, que optimiza los parámetros de la exposición a esta situación. En su defecto al menos se debería activar el balance de blancos para escenas submarinas, ya que el agua altera los colores en función de la profundidad. Con todo esto, ya hemos adaptado la exposición a las singulares condiciones de la fotografía subacuática.

Una vez bajo el agua, un truco semiprofesional es no ir siempre con la cámara por delante. Resulta más productivo bucear con la mirada atenta. Si encuentras una buena foto debes actuar rápido pero con orden. Estabiliza tu posición intentando agarrarte a algo para que las corrientes no te desplacen y controla tu flotación. Después encuadra con cuidado y espera el momento óptimo -mientras tus pulmones aguanten, claro-. Una buena idea es componer la imagen incluyendo algo de fondo (rocas, algas, etc) que sirvan para enmarcar el objeto principal. Pero recuerda, estos objetos no deben confundirse con el protagonista.

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Aunque los profesionales hacen fotos preciosas de múltiples objetos, lo habitual es que ellos lleven bombonas de aire que les permiten aguantar bajo el agua decenas de minutos, pero lo normal es que tú no. Así que, desafortunadamente, debes centrarte en motivos más sencillos como pueden ser la fotografía de objetos cercanos (macro) o de amigos que estén buceando contigo. Es decir cosas más o menos cercanas que estén bien iluminadas y evitar en la medida de lo posible contraluces o las escenas con múltiples elementos de pequeño tamaño. La excepción es si vas de vacaciones al Caribe, o aguas similares, donde puedes encontrar peces coloridos de buen tamaño que incluso se acerca a ti. Si es así, aprovéchalo.

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Una situación más controlada y que puede ser igualmente divertida, aunque sin tanta fauna animal, puede ser la piscina. Allí todo son ventajas. El agua está limpia y cristalina, puedes estar de pie para una mayor estabilidad y los amigos o familia están dispuestos a hacer tonterías para salir en la foto. En este caso, dado que todo está a favor puedes jugar con cosas más creativas como mantener la mitad del objetivo sumergido y la otra mitad en la superficie para intentar sacar una foto mixta o usar modos de exposición deportivos para captar mejor las salpicaduras del agua.

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Por último, unos consejilllos. Antes de mandar a imprimir tus mejores fotos es probable que una pequeña edición de los ajustes de brillo, contraste y saturación puedan darle un atractivo extra a la imagen. Por otro lado, recuerda limpiar bien la cámara después de cada sesión y dejar el fondo marino tal y como lo encontraste -los recuerdos, llévatelos solo en la cámara-.

By: Juan Castromil  @castromil y Carolina Denia @CarolinaD