Calendarios de Adviento DIY para los peques de la casa

Desde que los niños descubren qué es la Navidad y todo lo bueno y bonito que trae consigo (y no me refiero sólo a los regalos), la pregunta es constante: “mamá, ¿cuánto falta para Navidad?”. Y la respuesta la tienen los calendarios de Adviento. ¡Empieza la cuenta atrás!

Dado que eso de contar días es algo abstracto y complicado para los más pequeños, hace ya tiempo que busqué un recurso (como todas las madres y los padres) que me viene de maravilla: los calendarios. Ahora los días tienen un sentido completo y redondo y agrupan todo lo que va desde tachar un día hasta tachar el siguiente. Les resulta más fácil comprender qué significa realmente el tiempo y para nosotros, los padres, es más sencillo explicarles, por ejemplo, cuándo llega el próximo fin de semana o el cumple de un amigo.

Además, tachar el día que acaba de terminar en el calendario se convierte en parte de la rutina diaria y sirve como excusa perfecta para que la tarea de “irse a la cama” sea más llevadera. Ya no me encuentro con una negativa cuando digo aquello de “vamos a prepararnos para ir a la cama”. Ahora el reclamo es: “vamos a tachar el día en el calendario”. Y los niños van felices, aunque a esto le sigan las mil y una tareas previas a acostarse: pijamas, cepillado de dientes, etc.

Con la Navidad ya cerca no he podido resistirme y este año sí he preparado un calendario de Adviento. Bueno, en realidad he preparado dos. Uno más clásico con la chocolatina como “premio” (en casa somos muy chocolateros así que era inevitable) y otro que nos sirve como excusa para soñar e inventar historias…

Si tenéis tiempo, no podréis resistiros al primero; pero si vais más apurados, no perdáis detalle a la segunda propuesta porque es rápida, sencilla y no hace falta ser muy manitas para lograr un resultado genial.

Abriendo caramelos

Para hacer este calendario necesitas: 7 folios blancos o de colores, celo, un rotulador, papel para envolver (nosotros hemos optado por papel pinocho de color rojo), una cinta o hilo, tijeras infantiles y una percha. Y 24 chocolatinas (multiplicadas por el número de hijos que tengáis).

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El espíritu de este calendario de Adviento estaba claro: en primer lugar queríamos compartir los preparativos, hacerlo en familia y reservarnos un momento de juego entorno al paso de cada día. Así, optamos por hacer una especie de búsqueda del tesoro que mamá o papá tendrán que preparar antes de que los niños lleguen del cole (algo sencillo, que no nos lleve más de dos minutos).

Cada día, los niños abrirán un caramelo (el que figure con el número del día) y encontrarán un mensaje donde se dice el lugar en el que está escondido el chocolate. Para que todo funcione bien, lo primero que hicimos fue un listado con el lugar donde queríamos esconder las chocolatinas. Por turnos, cada uno decidió sus mejores escondites y mamá lo fue escribiendo en un cuarto de hoja que habíamos partido previamente y que ahora está pegada a la pared frente al ordenador.

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Los folios los partimos doblando muy bien cada uno en cuatro partes y apretando bien con la uña sobre los dobleces para que después se rasgara fácilmente sin utilizar tijeras. En total, necesitamos 24 cuartos de folio.

Después enrollamos los trocitos como si fuera un pergamino sujetándolo con un trocito de celo y lo envolvimos en el papel pinocho que se dobla muy fácilmente. Sobre cada caramelo, pegamos el número del día haciendo un anillo con celo y atamos una cuerdecita. En un extremo, el caramelo, en otro, una percha.

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No mantuvimos ningún orden en el largo de la cinta para que cada día caiga como toque. Los niños decidieron cómo de largos debían ser los cordones, lo que lo hizo aún más divertido. El resultado es bastante simpático. Desordenado, pero simpático. No diré que es lo más elegante del mundo, pero desde luego lo pasamos genial haciéndolo y sé que lo pasaremos igual de bien buscando los tesoros que nos esperan.

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Creamos cuentos

Buscando una alternativa más rápida y sencilla, dejando de lado el chocolate y aprovechando la creatividad de los niños, nos decidimos por investigar un calendario que fuera más rápido de hacer y del que, además, nos quede un recuerdo material. Le dimos muchas vueltas y pensamos en que cada día nos diera, no chocolate, sino una historia. Hace ya tiempo que teníamos echado el ojo al revelado retro de Hofmann y ahora, además, lo puedes conseguir con todo lo que necesitas para hacer un calendario: 24 fotos, un cordón muy chulo, washi tape y hasta pincitas para colgar las fotos. Sólo hace falta añadir 24 sobres del color que más os guste (el pedido viene con un sobre de cartón que se cierra con un imán chulísimo para guardar todas las fotos, así es que podréis guardarlas ahí e incluso regalarlas pasado el día 24). Resumiendo, casi todos los materiales incluidos para hacer un calendario de Adviento sencillo. Pegando el cordón a la pared con la washi tape del kit y colgando las 24 fotos numeradas con el día del mes, no tardamos más de 5 minutos en tenerlo listo para comenzar el countdown hasta el 25 de diciembre.

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El primer paso es buscar las fotos y poner en cada una un mensaje que pueda convertirse en el espíritu de una historia. En el diseño de fotos retro hay un espacio de texto que podéis rellenar con la frase que queráis, así que es sencillísimo porque ya recibes todo en casa listo para colocar. El resto, ¡sencillísimo y el resultado, muy vistoso!

El precio de las 24 fotos no llega a 18 euros y sólo tardaréis unos minutos en dejarlo listo. ¡Y el toque retro es genial! En nuestro caso, las fotos se convertirán en un regalo que vamos a utilizar para seguir creando historias.

¿Os animáis con estos calendarios navideños?

BY Mamá tiene un plan