Decoración: un mosaico de recuerdos hecho de lienzos Hofmann

A veces sucede que regresas de las vacaciones y, con el paso del tiempo, algunos de los mejores momentos de aquellos días empiezan a brillar sobre el resto en tu memoria. Tanto, que decides sentarte a revisar de nuevo las fotos para revivirlo todo tal y como pasó, con todo lujo de detalles.

Y eso nos pasó a nosotros hace poco. Recientemente hicimos un viaje en coche con la intención de recorrer algunos países europeos, acampar allá donde nos apeteciese y pasar algo de tiempo rodeados naturaleza, lejos del jaleo y la contaminación de la gran ciudad. Así pues, nuestra ruta empezó en el norte de
Italia y seguimos conduciendo pasando por Eslovenia, Alemania, Austria y de vuelta a Italia.

Aquel viaje no paró de sorprendernos. Los paisajes que nos encontramos en cada lugar eran impresionantes y no dejábamos de comentar cómo, teniendo todo tan cerca de casa, no se nos había ocurrido venir antes. Sin duda un viaje que desde entonces recomendamos hacer a todos nuestros amigos. Sin embargo, hubo un día en especial que no puedo dejar de recordar y fue el día que pusimos los pies sobre el impresionante Lago di Braies.

Este lago de aguas turquesas, con los montes Dolomitas e interminables bosques de pinos como telón de fondo, nos dejó sin aliento desde el primer momento. En uno de sus extremos contaba con un antiguo embarcadero donde se podían alquilar pequeñas barcas de madera restauradas para navegar por las aguas del lago. Lo curioso es que no cuentan con demasiadas barcas disponibles de manera intencionada, por lo que no importa la cantidad de gente que haya ese día de visita, siempre tendrás la sensación de tener todo el lago para ti.

Como no teníamos planes que nos atasen, decidimos pasar todo el día allí disfrutando de aquellos parajes, descansado y, claro está, tomando muchas fotografías. Tomé fotos panorámicas del paisaje dese diferentes ángulos del lago, también de los pequeños detalles que me llamaban la atención y de las personas que andaban por allí ese día. Y, por supuesto, tomé fotos de Ana y los mejores momentos que pasamos allí desde una perspectiva mucho más subjetiva y personal. Como os comentaba al principio, semanas después de regresar a casa los recuerdos del viaje volvieron a mí, así es que decidí sentarme revisar y editar las fotos y ver si podía hacer algo diferente con ellas.

Tuve cuidado de editarlas de forma homogénea, ya que quería obtener una sensación de conjunto al mirarlas todas, con colores que pudiera asociar con la naturaleza de aquel día. Así que me aseguré de acentuar los verdes de los arboles y los marrones, rojos y naranjas de las maderas para crear algo de contraste.

Una vez las tuve todas, decidí seleccionar un par de escenas un poco más abiertas que me ayudasen a expresar la inmensidad de aquel lugar, y otro par de imágenes un tanto más subjetivas o en primera persona, como el tiempo que pasamos navegando o un grupo de viajeros charlando bajo la sombra de los árboles. Mientras hacía esto, se me ocurrió que podría quedar bien crear un mosaico de imágenes para la pared de nuestro dormitorio. Así pues, al hacer el pedido en la web de Hofmann me aseguré de que el largo de los lienzos verticales coincidiera con el ancho de las fotos horizontales para poder encajar las fotos en una composición mucho más interesante.

Como veis, el resultado no pudo quedar mejor y, de alguna forma, representa perfectamente nuestra experiencia en Braies aquel día. ¿Qué os parece? En vuestro caso, ¿cuál fue el mejor momento de vuestras vacaciones?

BY Adrián Cano