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En San Valentín, regala un año de viajes

“2016 es el año. Recuerda esto”, me decía a mi mismo una mañana, mientras me instalaba en un pequeño estudio aún con las estanterías vacías, en el centro de Madrid. Era enero, hacía frío y aún quedaba arena del desierto del viaje a Merzouga en el interior de mis botas, pero ya posaba la mirada sobre el mapa, marcando con chinchetas lugares que aún no conocía.

Pero un año pasa muy rápido.

Así que me compré un billete a California, porque quería ver salir el sol en la bahía de San Francisco. Quería descender por el Big Sur y caminar entre los Redwoods hasta ver ponerse el sol, más rojo que nunca, sobre El Capitán de Yosemite.

Y es que un año pasa tan rápido.

Que sentí la urgencia de seguir viajando. Quise caminar sobre una playa desierta en las Islas Cíes, durante un día de lluvia. Quise conocerte un poco mejor para perdernos en los bosques del sur de Francia, conducir bajo el sol de medianoche en Islandia y llegar a Husávik para ver ballenas por primera vez en el mar de Groenlandia.

Porque un año pasa tan, tan rápido.

Que cuando me quise dar cuenta estábamos subidos a una caravana con nuestros mejores amigos cruzando Europa, cantando canciones de camino a Escocia. Remando en un lago de aguas turquesas bajo la imponente silueta de los Dolomitas. O despertando en medio de un mar de nubes en Asturias.

Y desde aquella mañana en Madrid ya ha pasado un año.

Es enero de nuevo y también hace frío, pero esta vez, ahí estás tú. En las estanterías del pequeño estudio, se pueden ver algunos tesoros que me regalaste durante aquellos viajes juntos. Pronto será San Valentín y esta vez, soy yo el que quiere regalarte algo. Así que voy a encerrar todos estos momentos entre las páginas de un libro. Que con tan solo pasar la mano sobre ellas, las imágenes vuelvan, que sea como volver a estar allí. Y es que ha pasado muy rápido, pero no quiero que te olvides de lo que hemos vivido este año; Un año de viajes.

BY Adrián Cano