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Modos de exposición, cómo comprender a esos incomprendidos.

No por mucho repetirlo vamos a aburrirnos de decirlo. La fotografía desde el punto de vista técnico es simplemente dejar que la luz dibuje una escena en una superficie sensible usando un sistema electromecánico y óptico. Vamos, que si nos llevamos bien con la luz y sabemos cómo manejarla, seremos capaces de capturar unas excelentes fotografías.

Pero para controlar la luz y sacar lo mejor de ella hay que saber que la clave está en capturar la cantidad de luz precisa, ni más ni menos. Las herramientas que podemos utilizar para ello son varias. Por un lado la velocidad de obturación permite pasar la luz durante más o menos tiempo hasta el sensor. También tenemos el diafragma que permite pasar más o menos cantidad de luz en función de la apertura seleccionada. Finalmente, la selección de la sensibilidad ISO del sensor define el umbral de luz necesaria para obtener una imagen visible.

Todo esto está muy bien y hay que saber manejarlo con soltura, pero… ¿y cuánta luz necesitamos?, ¿cómo sabemos la cantidad de luz que hace falta en cada ocasión?, ¿cómo se mide? Para ello las cámaras fotográficas integran una herramienta llamada exposímetro (o fotómetro) cuya única misión es medir la cantidad de luz de la escena. Con esta información nosotros -o la cámara si está en modo automático- seremos capaces de ajustar velocidad, diafragma y sensibilidad en los valores correctos.

Exposimetro

Hasta aquí todo más o menos claro ¿no? Bueno pues aquí llegan las malas noticias y es que el exposímetro no siempre acierta con las necesidades del sensor y a veces falla (en especial cuando la escena es más luminosa o más oscura de lo normal). Hay que tener en cuenta que el exposímetro mide la luz total del área encuadrada y después hace una media. Este valor puede no ser correcto por varios motivos. Por ejemplo, si dentro de la imagen tenemos una fuente de luz muy potente (véase los contraluces) la medida nos dará un valor más alto del correcto porque el exceso de luz frontal desequilibra la media. Lo mismo ocurre, pero en sentido contrario, si tenemos un gran área en sombra y solo una pequeña porción iluminada (por ejemplo un concierto).

Afortunadamente existen tres soluciones para esta problemática. La primera, más sencilla y menos efectiva, es usar el modo automático. En este modo la cámara compara la medición con un banco de imágenes para ajustar la exposición en función del exposímetro, con la corrección propia de imágenes similares. La segunda opción es usar el modo escenas preprogramadas que viene siendo algo muy parecido, solo que es el propio fotógrafo el que le dice al cerebro de la cámara el tipo de escena que quiere capturar y ella hace los ajustes necesarios.

Finalmente, el más currado de todos es usar el modo manual seleccionando el modo de medición adecuado a cada situación y, si acaso, hacer alguna pequeña corrección con el dial de compensación de exposición. Los tres modos de exposición más habituales son el normal, el central y el puntual. Cada uno de ellos pondera los valores de luz en función de su posición en la composición y da más importancia a unos frente a otros.

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Por ejemplo el normal no aplica ninguna corrección y todos los puntos valen lo mismo. El central da un valor del 75% al círculo central dejando sólo el 25% a las zonas exteriores. Por último el spot asigna valores de aproximadamente el 90% a un pequeño círculo central o “spot” que suele coincidir con el sujeto principal de la foto. Las aplicaciones prácticas de cada uno de estos modos podrían ser situaciones como las siguientes:

  • Normal: para escenas con iluminación equilibrada y múltiples elementos en la composición. La mayoría de las fotos generales,  de paisajes, de grupo o de arquitectura.

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  • Central: situaciones donde existe un elemento principal claramente diferenciado del resto y cuya iluminación puede ser ligeramente diferente del fondo. Situaciones como deportes, retratos, selfies.

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  • Puntual: exclusivamente para aquellas fotos donde existe una gran diferencia de iluminación entre el sujeto principal y el resto o porque existan grandes superficies claras u oscuras. Por ejemplo en un concierto donde el cantante está iluminado por los focos y el resto está todo oscuro, un esquiador en una pista de nieve que refleja todo el sol y escenas similarmente complejas.

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Todo esto es lo que hay que saber para exponer correctamente una foto. Después hay mucho de experiencia, de saber medir la luz en tal o cual punto y de saber ajustar adecuadamente la compensación de exposición. Pero nos daremos por satisfechos si logramos recordar la lección de hoy cuando sea necesario. Lo sencillo luego será elegir el tamaño de las copias fotográficas de revelado Hofmann en el que queremos ver impresas nuestras muy curradas fotos del verano (o de cuando sean).

By: Juan Castromil  @castromil y Carolina Denia @CarolinaD