Propósitos de año nuevo… ¡Mejor por escrito!

Todos los años, en estas fechas, empiezo a repasar mentalmente el año recién terminado, las cosas que me gustaron y las que no, las cosas que se podrían mejorar… y vuelvo a imaginar cómo sería mi vida con unas pequeñas mejoras, nada loco, siempre realista, mis propósitos de año nuevo para los próximos 12 meses.

Sorprendentemente, muchos de esos propósitos se repiten año tras año porque, ¡sorpresa! No es fácil conseguir algunas cosas por sencillas que parezcan.

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Este año, para que sea más fácil, voy a focalizar un propósito para cada mes y así, cada mes tendré un objetivo claro. Además he hecho un calendario personalizado de Hofmann con fotos familiares que estoy segura de que me ayudará a tener más presentes estos objetivos ya que la mayoría de mis propósitos están ligados a ellos. Por cierto: geniales las mil y una opciones de diseño de los calendarios: días completos con el número a un lado o en todo el espacio, un montón de fondos para elegir, fotos grandes o pequeñas, montajes, ¡puedes elegir incluso el tipo de letra y el tamaño!

  • Enero: Disfrutar más de mi familia y hacerlo al 100%. Se acabó el estar con los niños mirando de reojo los mails que llegan a la bandeja de entrada. Se acabó aprovechar que vienen los abuelos de visita para planchar “y quitarme un par de lavadoras”. Voy a disfrutar de ellos, de todos, con los 5 sentidos.                                                                                               img_20170104_151844
  • Febrero: Jugar más. Hay una canción de la obra “La niña que vivía en una caja de zapatos”, música compuesta por Antoni Tolmos (súper recomendable, obra y banda sonora) que dice algo así como “Aprovecha y juega más, de mayor te olvidarás”. Un día, escuchando esta canción, mi hija me dijo: “Es verdad mamá, los mayores no jugáis”. Le expliqué que el trabajo es el juego de los adultos, pero hasta yo me quedé con la duda de si lo era todo el tiempo así es que… a partir de febrero: voy a jugar con ellos mucho, mucho más.
  • Marzo: Dejar claro a los míos quién es la prioridad. Voy a empezar a agacharme para mirar a los peques a la cara cuando les hable, a preparar alguna sorpresa de vez en cuando, voy a conseguir que los niños se vistan solos dándoles más tiempo para hacerlo (con las prisas, siempre acabo vistiéndoles yo como una autómata y ellos se dejan cual muñequitos)… Hace unos días había una carrera en el cole. Los peques de la edad de mi hija daban dos vueltas al colegio. Yo llegué corriendo a la segunda. Feliz de verme, mi hija me dijo: “Mamá, no me has visto correr”. Era cierto. En la segunda vuelta ya iba andando de puro cansancio. Cuando corría era en la primera. Me lo perdí.
  • Abril: Ser puntual. Al hilo de lo anterior, voy a proponerme de verdad y con todas mis fuerzas ser más puntual, lo que implica, por fin lo he asumido, que habrá que dejar cosas de hacer porque no se puede llegar a todo. Este es mi gran propósito desde hace varios años. Es mi “dejar de fumar”. ¿Lo lograré?
  • Mayo: Relacionado con lo anterior, me propongo establecer prioridades. Separar las cosas entre prioritarias, urgentes, importantes y actuar en consecuencia. Sin remordimientos. Lo primero es lo primero.
  • Junio: Descargar y ordenar fotos y videos y hacer copias a los abuelos. Me vendrá bien para preparar las memorias de cara a las actuaciones de fin de curso, para que no llegue el momento y que en la videocámara salte un bonito “memoria llena” en plena canción. ¡Horror!                   img_20170104_151820
  • Julio: Sacar la cámara “buena” para hacer fotos chulas de verdad. Que el móvil es muy práctico, pero el resultado no siempre es el mejor y a todos nos gusta tener fotos chulas, ¿no?
  • Agosto: enseñar a mis hijos a nadar como yo aprendí … ¡en el mar! Sin las prisas, el olor a cloro y el calor de una piscina cubierta que, desde mi punto de vista, le quita toda la gracia.
  • Septiembre: Dejar de culpar a la falta de tiempo de todos mis males. No voy a multiplicar las horas de los días (ni la energía de los seres humanos) mágicamente, así que… habrá que organizarse de otra forma (y reforzar los propósitos de abril y mayo). Septiembre es un gran mes para hacer esto con la vuelta al cole, ¿no os parece?                        img_20170104_151827
  • Octubre: Viajar más. Incorporar las escapadas de fin de semana, especialmente de carácter rural, a la rutina, simplificando la maleta y los preparativos para, simplemente, salir y disfrutar. Total, un fin de semana se queda en un día y medio. No hace falta casi nada, solo ganas de ver cosas nuevas. España tiene tanto por explorar… no quiero seguir perdiéndomelo. Sin descartar, por supuesto, salidas internacionales 😉
  • Noviembre: Tener un detalle con los abuelos de vez en cuando. Son pieza clave, fundamental, importantísima. Son los que dan sin pedir nada, sin recibir nada más que besos mocosos… Y se merecen más atención. Compartir momentos de ocio con los niños (no solo cuidado cuando los papás no llegan a recogerlos, por ejemplo). Se merecen más protagonismo y se lo voy a dar.
  • Diciembre: aprender a hacer sopa de almendra. Jamás la he comido por Nochebuena y la pasada me pilló el toro. Este año, a preparase para algo más tradicional desde primeros de mes 😉

BY Mamá Tiene un Plan