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Fotos en la nieve_Destacada

Blanca Navidad: 4 claves para tus fotos en la nieve.

Tus fotos de nieve más blancas y navideñas.

Si en verano aprendimos a sacar buenas fotos en la playa, en invierno no podemos ser menos y vamos a dedicar este post a cómo hacer fotos en la nieve sin que luego tengamos que avergonzarnos de ello.

Lo cierto es que tanto la playa como la nieve tienen mucho en común. Además de visitarlo en vacaciones, son entornos potencialmente agresivos con nuestras cámaras: hay agua por todos lados, el sol pega muy fuerte -generando mucho contraste- y una vez allí, la temática está bastante limitada. Pero no hay que preocuparse, porque llevarnos buenos recuerdos de nuestra visita a la nieve tampoco resulta tan difícil. Basta con tener en cuenta algunos consejillos y echarle imaginación.

Fotos en la nieve1. Protege el equipo

Resulta evidente, pero estamos en un entorno hostil. Seguro que te darás cuenta de que hace frío y esto puede producir algunas complicaciones:

La primera es que se condense agua en la lente frontal del objetivo si sufre cambios bruscos de temperatura. Por ejemplo, si estás haciendo fotos en el exterior, entras en una cafetería y sigues haciendo fotos, el objetivo se empañará y la foto saldrá difuminada y sin detalle. En estos casos tocará esperar a que la cámara se aclimate a la temperatura para evitar este incontrolable efecto. De paso aprovecha y limpia un poco el objetivo con una gamuza adecuada.

Por otro lado, has de saber que las baterías sufren con el frío. No es que tengan sentimientos o prefieran la playa, es que las bajas temperaturas reducen de forma significativa su vida útil. El resultado es que si normalmente una batería tiene energía para 300 fotos, en la nieve esta cifra puede reducirse hasta la mitad, o menos, debido al frío. Por eso resulta especialmente importante llevarla bien cargada en cada excursión y, aún así, puede ocurrir que a media jornada la batería esté agotada por lo que conviene llevar -más que nunca- una batería de repuesto. Eso sí, un truco de emergencia, para obtener alguna foto extra, es calentar la batería con el calor corporal. Con suerte puedes lograr unas pocas fotos de más.

Fotos en la nieveFinalmente ten en cuenta que la nieve no es más que agua helada, y el agua en cualquiera de sus estados, se lleva mal con la electrónica. Asegúrate de eliminar cualquier resto de humedad del equipo al final de la jornada y no estaría de más que le diese un poco de aire seco, que no caliente.

 

2.  Domina la luz

Si hay algo que abunda en las fotos de nieve es la luz y es debido a la gran cantidad de zonas blancas -generalmente nevadas- que reflejan la luz del sol. Esto confunde al sistema de medición de luz de la cámara, lo que nos obliga a ajustar de forma manual la exposición si queremos obtener una exposición correcta. Para ello usaremos la compensación de exposición (un control con un símbolo de +/-), una función que permite equilibrar el exceso o defecto de iluminación en la escena. En el caso de la nieve lo suyo es poner este selector en +1 o +2 puntos, es decir, sobreexponer la imagen para que al final los blancos queden realmente blancos y ‘limpios’.

Fotos en la nievePor cierto, otro detalle igualmente importante es seleccionar adecuadamente el balance de blancos, un control que ajusta la tonalidad del blanco para que resulte lo más fiel posible a la realidad. Así la nieve será realmente blanca.

 

 3. Contraste y color

No por haberlo comentado antes, deja de ser menos necesario recordar que la luz del sol en las horas centrales del día genera unos contrastes excesivos, y más aún si tenemos en cuenta que el fondo es completamente blanco y que incluso el suelo de nieve puede reflejar la luz. La combinación de sombras y luces duras no tiene demasiadas soluciones más allá de intentar hacer las fotos al principio o al final del día. Si no hay más remedio siempre podemos usar el flash como luz de relleno, pero ojo, con mucha sutileza.

Fotos en la nieveUn buen truco para conseguir potenciar el colorido de las fotos cuando estamos en la montaña es usar un filtro polarizador en el objetivo. Este tipo de filtro potencia los componentes de color de la luz blanca, equilibrando el contraste y haciendo, por ejemplo, que las nubes parezcan más blancas y el cielo más azul. Así se logra una imagen con más detalle, incluso con texturas y volúmenes más visibles. Si no usas un filtro polarizador siempre te queda la opción de usar un filtro UV que elimina los rayos ultravioletas que están muy presentes en la montaña y que, además de dar una tonalidad azulada, reducen la nitidez de los objetos lejanos

 

4. ¿Qué fotos puedo hacer?

Fotos en la nieveBien, ya estamos en la nieve y ¿ahora qué? Una vez pasados los primeros minutos de excitación y sacar las típicas fotos de grupo y tirarnos algunas bolas, nos encontramos con la cámara en mano lista para hacer fotos en este escenario tan diferente. Pero ¿qué podemos fotografiar? Los temas son múltiples: paisajes, gente, deportes, retratos o naturaleza son las primeras ideas que nos vienen a la cabeza pero ojo, hay que tener clara la temática con anterioridad. Esto es importante tanto para elegir el lugar y el momento, así como el equipamiento necesario, porque una vez allí no hay mucho lugar para la improvisación. Si solo quieres fotos de la familia en una jornada de nieve apenas requerirá preparación, pero si quieres inmortalizar a tus amigos esquiando o con la tabla de snow, lo ideal es llegar pronto para que haya poca gente, la nieve esté virgen y la luz sea óptima.

Como siempre, podemos encontrar un soporte original y apropiado para exponer nuestras mejores obras en Hofmann. En esta ocasión hemos probado la impresión de póster sobre tabla, una opción que aporta solidez al conjunto y que cuenta con una impresión duradera sobre un compuesto de madera (ojo que pesa un poco).

Fotos en la nieve

 

By: Juan Castromil  @castromil y Carolina Denia @CarolinaD

Cómo hacer un buen retrato_Destacada

6 claves a tener en cuenta para hacer un buen retrato.

De las diversas disciplinas fotográficas existentes, el retrato es para muchos la más representativa de lo mejor que puede ofrecer la fotografía. Pero también es una de las temáticas más complicadas de ejecutar de forma destacable. Y es que un buen retrato reúne una buena dosis de control y conocimiento de la técnica fotográfica, y una no menos importante cantidad de sensibilidad y psicología. Solo combinando ambas se logra un retrato excepcional que no solo destaque del resto de retratos de fotomatón, sino que también transmita parte de la personalidad del retratado.

Cómo hacer un buen retrato

 Afortunadamente para nosotros, la parte emocional suele estar de nuestro lado ya que normalmente fotografiamos a nuestros seres queridos, a los que conocemos y que se sienten tranquilos y naturales en nuestra presencia. Lo único que hay que hacer es saber esperar el momento adecuado y no fallar al apretar el botón.

Empecemos con algunos detalles técnicos para terminar con algunos trucos más personales:

 1. ¿Qué cámara y objetivo?

Cualquier cámara con unos controles básicos puede hacer un buen retrato, pero los modelos de objetivos intercambiables ofrecen opciones más favorables, además del control de velocidad y diafragma. Lo más importante es usar un objetivo que no sea ni angular ni tele. El primero distorsiona mucho las facciones mientras que el segundo nos obliga a estar lejos del sujeto. Lo ideal es situarse entre un 35 y un 70 mm equivalente, donde además nos encontramos con los diafragmas más luminosos.

Cómo hacer un buen retrato2. La luz lo es todo

Fotografía significa “dibujo con luz”. En los retratos esto es más evidente todavía porque una buena luz nos permite “dibujar” a la persona de la forma más favorable posible. Pero ojo, una buena luz no significa mucha luz, significa luz que modele las formas y volúmenes, luz que potencie lo importante sin molestar, luz que aporte estilo y personalidad tanto a la persona como a la foto.

En muchos casos esa luz es solo la luz ambiente disponible, lo que limita mucho nuestras opciones, pero eso no significa que no se pueda usar algún truco como encender luces adicionales (o apagarlas) e incluso usar algún pequeño reflector de relleno para crear una iluminación más favorable.  Eso sí, salvo que estés haciendo fotografía de estudio con flash, evita todo lo posible usar el flash frontal de la cámara. Aplana los rasgos y rompe el ambiente natural de la escena.

Cómo hacer un buen retrato3. Sorpresa o posado

No hay una respuesta única para esta duda. Los retratos dependen de muchas variables y, entre ellas, encontramos la más importante: la personalidad del individuo, y según ésta, debemos seleccionar si queremos un retrato posado o “robado”. Los posados nos permiten dirigir al sujeto, escoger el fondo o las luces, y en general hacer un retrato sin ninguna pega técnica. Si el sujeto se desenvuelve con naturalidad pueden salir cosas fantásticas, pero otras personas se sienten cohibidas y pueden mostrar una cara menos natural –niños y mascotas por ejemplo no son amigos de estar quietos y aguantar la mirada-.

Cómo hacer un buen retrato

En este último caso, casi mejor optamos por intentar retratarlos por sorpresa en su ambiente natural, incluso aunque no miren de frente a la cámara o estén realizando alguna acción. En esta situación es mucho más fácil encontrar retratos alternativos (aquellos que no se centran estrictamente en la cara) porque muchas veces una posición corporal, una forma de sentarse, una singularidad física puede ser suficiente para hacer un retrato que condense la personalidad de la persona.

Cómo hacer un buen retrato4. Enfoca lo importante

No hay ni que decir lo importante que resulta saber escoger el punto de interés más destacable en un retrato. Normalmente enfocar a los ojos o la sonrisa suele ser una fórmula infalible para ir por el buen camino. Para asegurarnos el enfoque correcto, nada mejor que desactivar el autoenfoque y pasar al modo manual. Al principio es un poco más lento pero una vez seleccionado el punto adecuado, no hace falta tocarlo más, pudiendo concentrarnos plenamente en cazar el instante adecuado.

Cómo hacer un buen retrato5. Tómate tu tiempo

Un buen retrato se hace en tan solo un segundo en el que se conjuguen suerte y oportunidad, pero antes de eso suele haber pasado un buen rato en el que el fotógrafo busca sin prisa pero sin pausa el momento exacto. No hay que precipitarse, porque a medida que pasa el tiempo, el ambiente se relaja. Un buen truco es empezar a hacer fotos despreocupadas desde el primer momento, como sin darle demasiada importancia a la cámara o al hecho de hacer fotos. Poco a poco, cuando la cámara no sea un elemento de distracción, podemos ir afinando más y hacer unas cuantas series de fotos en ráfaga.

Solo hay una excepción a esto, y es cuando haces retratos a la gente del lugar durante un viaje. En este caso no tienes mucho tiempo y a veces es incluso mejor pillarles por sorpresa para que no cambien la expresión que nos ha interesado.

Cómo hacer un buen retrato6. ¿Color o blanco y negro?

Los retratos en blanco y negro tienen un atractivo especial, porque eliminan la distracción del color y se centrar en la persona, en su mirada, en su expresión. Son muy resultones pero para ello la foto tiene que ser buena, tener gancho. La ventaja de la fotografía digital es que es muy fácil usar una foto en color y pasarla a blanco y negro, de manera que probar con algunos retratos puede darnos resultados sorprendentes.

Pero el color también puede ser usado para retratos como por ejemplo de bebés o en situaciones donde el entorno sea importante, como por ejemplo en exteriores.

 

By: Juan Castromil  @castromil y Carolina Denia @CarolinaD

Fotografiar a tu mascota_Destacada

10 claves para fotografiar a tu mascota.

Cuando crees que dominas las principales técnicas fotográficas, llega un momento en el que descubres que combinarlas con rapidez y buen ojo no es tan sencillo como pensabas. No estamos hablando de ir como reportero a zonas de conflicto o de captar el gol decisivo en la final de un Mundial, estamos hablando de la fotografía de mascotas.

Fotografía de mascotas

Las mascotas, esos pequeños y entrañables seres -habitualmente peludos- que son tan divertidos como complicados de fotografiar son el objetivo de este texto. ¿Cómo lograr buenas fotos de y con nuestras mascotas?

Para empezar hay que dejar claro que fotografiar a tu mascota puede ser muy sencillo si es obediente y se está quieta a tus órdenes. Pero en general, esta situación se dará pocas veces. Lo bueno es que convivir con una mascota proporciona infinidad de situaciones en las cuales no es necesario que esté posando. Basta con que sepamos estar atentos. Así pues, procederemos con una serie de consejos que sirven para salir airosos de casi todas las situaciones.

1.- Cámara siempre a mano

En cierto modo, las mascotas y los bebés comparten algo en común: están monísimos en algunos instantes y cambian de posición justo en cuanto se tiene la cámara en las manos. Es una ley universal, así que no luches contra ella. Es mejor adaptarse y tener la cámara a mano, lo más preparada posible. No guardada en un armario.

Fotografía de mascotas

2.- Adelantarse al instante

Debes detectar con antelación las situaciones propicias para una buena foto. Los momentos de la comida, el paseo o la siesta suelen estar rodeados de situaciones potenciales. Si en estas ocasiones jugamos un poco con ellos y están receptivos, es muy probable que cacemos alguna buena foto. Pero ojo, muchas escenas o expresiones solo duran unos instantes. Estate atento y mantén encendida la cámara aunque no estés encuadrándole.

Fotografía de mascotas

3.- No hay segunda oportunidad

Dispara en cuanto esté enfocado -es decir, asegura la primera foto– no esperes media hora a que mejore la expresión o haga la gracia, puede que se aburra e incluso que os aburráis los dos. Lo bueno es que al menos ya tienes una foto buena. Ahora ya puedes esperar a que haga una pose mejor.

Fotografía de mascotas

4.- Velocidad en todos los sentidos

Recuerda que, como lo más probable es que no pare de moverse, conviene usar una velocidad de exposición rápida (de 1/125 para arriba). Con una velocidad de exposición rápida evitarás que las fotos salgan borrosas si se mueve. Activa el modo de disparo en ráfaga -para asegurarte el instante decisivo-. Dispara varias veces -varias desde cada posición- mientras llamas al animal.

Fotografía de mascotas

5.- Desenfoca el fondo

Como en los retratos a personas, el bokeh del fondo puede destacar la expresión y las formas -con pelo resulta mucho más vistoso-. Si podemos usar un diafragma abierto que potencie el desenfoque del fondo, entonces conseguiremos una foto de concurso.

Fotografía de mascotas

6.- El entorno

De acuerdo. Bastante tenemos con controlar todos los parámetros anteriores como para encima preocuparnos por las cosas que hay alrededor. Pero aún así hay que hacer un pequeño esfuerzo. Tan solo con moverse medio metro a la derecha o a la izquierda podemos cambiar el fondo de la imagen entre un cubo de basura o un árbol.

Fotografía de mascotas

7.- Nada de flash, por favor

Desactiva el flash, ya el destello no solo rompe la magia del momento, también es probable que asuste o cambie la actitud del animal. Y eso por no hablar de las altísimas probabilidades de que salgan como perros y gatos endemoniados con los ojos de color rojo sangre.

8.- ¿Qué objetivo?

Con un buen teleobjetivo puedes cazar a tu mascota a distancia sin que se dé cuenta, jugando con otros animales o incluso con alguien de la familia. Mantienen una mejor proporción de los rasgos. Si prefieres un angular, podrás obtener perspectivas más simpáticas, sobre todo si la mascota se acerca a la óptica y, por supuesto, puedes incluir un entorno más vibrante y con otros personajes.

Fotografía de mascotas

9.- Golosinas

Como resulta poco probable que el animal mire directamente a la cámara, siempre puedes poner algún tipo de “golosina” fijada a la cámara para que llame la atención de la mascota. Con suerte puede dar lugar a que su curiosidad nos ofrezca simpáticas imágenes.

Fotografía de mascotas

10.- A su altura

Una vez que dominas los primeros puntos vamos con la bola extra. Agáchate hasta su altura. No vale con que te medio agaches y mantengas la cámara menos inclinada. Seguirá siendo una perspectiva picada y perderás buena parte de la expresividad, además de tener un encuadre horrible. Tírate al suelo si es necesario (o usa una cámara con pantalla abatible- para poner el objetivo a la misma altura que sus ojos.

Fotografía de mascotas

Con todos estos trucos sacaremos unas cuantas fotos perfectas para hacernos un SmartDeco, un cuadro formado por un mosaico de fotos, que podemos definir en número, tamaño y formato. Así podremos disfrutar de las divertidas poses de nuestra mascota sin tener que darle una galletita antes.

¡Sólo lo podrás encontrar en la nueva app de Hofmann!

Fotografía de mascotas

By: Juan Castromil  @castromil y Carolina Denia @CarolinaD 

Fotos de gatos by Estefanía Pérez

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¿Qué debo buscar en mi cámara ideal?

Entre una escena o situación singular y una gran fotografía solo hay dos cosas que se interponen, una es el fotógrafo y otra es la cámara. El primer punto ya está mejorando desde el momento en que estás leyendo los consejos fotográficos de este blog. Para el segundo hemos preparado este post en el cual averiguarás como escoger la cámara que mejor se adapte a tus necesidades.

Pero, ¿cómo debe ser esa cámara? primero debe ser cómoda para que no dé pereza llevarla encima cuando se necesita. Después tiene que ser fácil de manejar pero que también ofrezca opciones a la altura de nuestros conocimientos. Por último -pero tan importante como lo anterior- es que ofrezca la mejor relación calidad precio en su categoría.

Así pues vamos a hacer un rápido repaso a los diferentes tipos de cámara así como sus ventajas e inconvenientes.

Compactas sencillas

Estamos ante las cámaras más asequibles del mercado. Suelen ser pequeñas y con un objetivo zoom moderado como un 25-125mm (5x). Cuentan con modos automáticos bastante aceptables y pueden añadir filtros creativos y/o artísticos. El lado negativo es que no son rápidas de reacción, y la combinación de un sensor pequeño y una óptica de luminosidad media no proporciona el máximo detalle posible.

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Compactas avanzadas

Si a una compacta sencilla le añades un buen objetivo, un buen sensor e integras opciones de control avanzadas lo que se obtiene es una cámara muy interesante. Es compacta y ligera, ofrece muchas opciones fotográficas y la calidad de las imágenes mejora notablemente. Curiosamente estas cámaras suelen tener un zoom más limitado que las compactas sencillas, pero son de mucha más calidad. Sin embargo son más caras y, pese a todo, no llegan a ofrecer la misma calidad que una mirrorless o réflex, especialmente en las escenas oscuras.

Compactas premium

Ojo con estás. Su precio es elevado pero ofrecen una combinación de tamaño y prestaciones que puede superar incluso a las réflex más deseadas. Son pocos modelos y suelen usar objetivos de focal fija (y bastante luminosos) junto con un sensor de gran tamaño que puede ser incluso Full Frame. Evidentemente no están hechas para todos los públicos ni para todos los bolsillos. De hecho se podrían considerar un capricho para aquellos fotógrafos avanzados que quieren una cámara no réflex.

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Superzoom

Pese a que muchos las consideran compactas porque no se puede intercambiar el objetivo, pensamos que su tamaño -similar a una réflex- hace que salga de este grupo. Su principal característica es que cuenta con un objetivo zoom con un elevado factor de multiplicación que puede llegar a ser hasta de 60x en los casos más extremos. Normalmente combinan un angular de 25 mm con un potente tele de 400 o más. Solo hay que tener en cuenta que el sensor sigue siendo del tamaño de una compacta y eso se nota (sobre todo al comparar).

Mirrorless

Pese a llevar ya unos años en el mercado aún son bastante desconocidas, aunque la gente que las ha probado está encantada. Se pueden comparar a una réflex, ya que tienen objetivos intercambiables (de gran calidad por cierto), controles avanzados y sensores de gran tamaño. Pero se diferencian de las réflex en que no tienen ni espejo ni pentaprisma, son más compactas y ligeras y sus objetivos también. Una interesante opción que además suele grabar excelente vídeo Full HD.

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Réflex

Este sistema es sinónimo de altas prestaciones. Se identifican con las cámaras más profesionales, con más calidad y prestaciones, pero existen modelos rondando los 500 euros que realmente no son tan buenos. Por ese motivo se pueden subdividir en tres grupos, los modelos básicos, los avanzados y los profesionales. Empezando por los últimos los profesionales son como su nombre indica los que usan los fotógrafos. Son caras porque son duraderas y obtienen imágenes de alta calidad (especialmente las Full Frame), pero son grandes y pesadas. Los modelos semiprofesionales pueden combinar lo mejor de la gama profesional en calidad a un precio algo más accesible, pero siguen siendo grandes.  Los modelos básicos casi mejor los olvidamos, es preferible ahorrar o pensar en una mirrorless.

Después de todo este desfile de opciones, ¿con cuál me quedo? Aunque es difícil hacer recomendaciones generales sin conocer bien cada caso, podríamos hacer una aproximación en función del fotógrafo que lleva uno dentro.

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Fotógrafo ocasional sin muchos conocimientos

Cuando la cámara del móvil se te queda pequeña, entonces las compactas sencillas te ofrecen ese pequeño extra. Ideales para fotos de familia, vacaciones, retratos sencillos… Debes buscar comodidad, sencillez de uso, una pantalla brillante y un zoom adecuado (sin exagerar). Si tiene WiFi podrás compartir tus fotos con el móvil y ofrecen la calidad precisa para imprimir imágenes en pequeños álbumes, calendarios o tazas.

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Fotógrafo con curiosidad.

Si te ha picado el gusanillo de la fotografía y quieres aprender algo más para mejorar tus fotos tienes dos opciones según el presupuesto y las opciones de futuro. Las compactas avanzadas ofrecen todo lo que necesitas pero si consideras la opción de objetivos intercambiables igual te merece la pena ahorrar un poco más para una buena mirrorless. Ideales para estudiantes y fotos de reportaje, retrato, viajes cuyos resultados son válidos para impresión de posters o libros de fotos. Debe buscar opciones de exposición manual, un objetivo luminoso, rapidez de reacción y como extra un visor electrónico.

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Fotógrafo todoterreno.

Si ya tienes conocimientos sólidos, y además tus temas son muy variados y en diferentes lugares, las superzoom son una opción a tener en cuenta. Ofrecen un objetivo que sirve para casi todo y funciones creativas en un cuerpo único aunque no demasiado compacto. Si necesitas objetivos más concretos, por ejemplo para macrofotografía o superangulares, siempre puedes echar un ojo a las mirrorless. Ideal para viajes, retratos, deportes y naturaleza que podrás imprimir a toda calidad en los libros de calidad fotográfica. Debes buscar una buena construcción (a prueba de agua si es posible), velocidad de reacción, estabilizador óptico y pantalla abatible.

Fotógrafo apasionado.

Si no sales de casa sin cámara, las mirrorless ofrecen un buen equilibrio entre calidad, precio y… peso. Si ya eres muy ‘vago’ una compacta avanzada o tal vez una premium también puede servir. Si no te importa ir cargado y sueles llevar trípode, mochila y demás, entonces unas réflex semipro encaja con tu espíritu. Ideales para reportajes, moda, naturaleza y casi cualquier tema con el objetivo adecuado, además podrás imprimir las imágenes de mayor tamaño en los diferentes formatos y materiales para decorar. Debes buscar una cámara que te enamore, resistente, con una buena gama de ópticas de calidad y el mejor sensor que te puedas permitir.

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Fotógrafo detallista

Por último la elección de la cámara también depende de qué vayas a hacer con las fotos que hagas. Si te encanta hacerte o regalar álbumes, así como pósters e incluso tazas, tienes que pensar que el tamaño del sensor decidirá el tamaño máximo de impresión de esa foto. A mayor tamaño de sensor mayor tamaño de impresión. Al final si te esfuerzas tanto en tiempo como económicamente en el mundo fotográfico, ¿qué vas a hacer con las fotos? ¿guardarlas en un disco duro? Dales vidilla y haz algo con ellas que puedas ver 🙂

By: Juan Castromil  @castromil y Carolina Denia @CarolinaD

Movimiento - destacado

Cómo captar fotografías en movimiento.

La fotografía, así en general, es una receta de un solo ingrediente: la luz. Sencilla pero rigurosa. Afortunadamente se puede combinar de formas muy creativas y una de ellas depende de la velocidad de disparo, es decir la cantidad de  tiempo que el obturador está abierto permitiendo que la luz llegue al sensor. Y aquí comienza lo divertido, porque según sea el movimiento de lo que queramos fotografiar, podremos usar una u otra velocidad de exposición.

En esta ocasión abordaremos cómo fotografiar personas, animales o cosas en movimiento o en situaciones de acción como deportes o similares. Para ello conviene repasar los efectos de usar una u otra velocidad de disparo en la captura aunque el resumen es sencillo. Cuanto más rápida sea la obturación (mayor la cifra del denominador) más nítido quedará el sujeto en la acción. Por contra, cuanto más baja sea la velocidad (denominador más pequeño) el sensor captará más movimiento y puede llegar a salir movida. Eso sí, suele ser necesario que la escena esté muy bien iluminada para no tener que subir la sensibilidad ISO.

Alta velocidad

Lo más lógico a la hora de fotografiar deportes es tratar de ‘congelar’ la imagen. Para ello es aconsejable usar el modo de prioridad de velocidad de manera que seleccionemos de forma manual la velocidad del disparo del obturador. Esta velocidad ha de ser más rápida que el objeto principal de la acción. Por ejemplo con una persona corriendo utilizaríamos como mínimo 1/60, para un ciclista 1/150 y para un coche 1/1000 o más. Todo depende de la velocidad a la que se mueva y la distancia a la que se sitúe.

Esta técnica maximiza la nitidez y captura el instante decisivo, pero paradójicamente puede caer en la trampa de ofrecer el aspecto de estar todo parado.

Movimiento - Congelado

Movimiento - Congelado 3Movimiento - Congelado 2

Baja velocidad

Las velocidades bajas -por debajo de 1/25 de segundo- suelen ser ‘peligrosas’ porque hacen que la vibración de la cámara (trepidación) afecte a la nitidez de la imagen. Pero como veremos ahora, también pueden ser útiles para fotografiar sujetos en movimiento.

¿Cómo es posible esta contradicción? Pues existen dos opciones.

La primera es jugar hasta dar con la velocidad exacta que capte la ‘estela’ del movimiento. Entonces se puede hacer la foto y se consigue dar la sensación de movimiento ya que el objeto aparece ‘movido’ sobre un escenario perfectamente nítido.

Movimiento - Baja Velocidad

La otra técnica es la del barrido. Combina el uso de una velocidad de disparo relativamente baja con la ejecución de un movimiento de seguimiento del objeto mientras se mueve. Es complicada de realizar, pero si sale bien, se consigue un espectacular efecto en el que el objeto en movimiento queda nítido mientras que el fondo queda borroso en la dirección del movimiento.

Movimiento - Barrido

En ambos casos la selección de la velocidad adecuada depende totalmente de la velocidad con la que se mueva el sujeto y, eso sí, intentar mantener la cámara lo más estable posible.

Ráfaga

Un punto interesante a la hora de fotografiar deportes es seleccionar el modo de disparo en ráfaga. Según el modelo de cámara se podrán obtener más o menos fotos por segundo, pero lo importante es que es una buena manera de asegurarse captar el momento más importante de la acción en cuestión. Claro que esta ayuda no significa que se pueda andar disparando sin ton ni son. Conviene seleccionar adecuadamente el instante inicial porque pasadas las primeras tomas, la frecuencia de captura se ralentiza.

Movimiento - Ráfaga

 

By: Juan Castromil  @castromil y Carolina Denia @CarolinaD