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15 museos para celebrar el Día de los Museos con niños

El Día de los Museos no es un día cualquiera. Es un día en el que, si andamos listos, podremos ver un montón de sitios increíbles sin pagar entrada y, en muchos casos, con actividades especiales, así es que atentos a nuestra recomendación de Museos para ir con niños, porque el día 18 de mayo es ideal para hacer una visita.

El Museo para niños por excelencia en Madrid es el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología (MUNCYT), en Alcobendas: el que era el antiguo CosmoCaixa sigue en marcha con otra gestión y muchas actividades increíbles. La entrada es gratuita y las actividades de pago (3 euros cada una). Actualmetne es el único planetario en funcionamiento en Madrid (el Planetario clásico está cerrado temporalmente por obras): talleres de electricidad, de ciencia, nanoplanetario, planetario para todos los públicos, nanotalleres… Como visita libre, podréis recorrer la planta baja, con zona de exposición y el piso superior, con zonas de experimentación. Para comer hay disponible una zona de pícnic con máquinas de vending (os recomendamos llevar comida de casa, no tendréis psoblema para entrar con ella).

En La Coruña está la otra sede del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología similar con las mismas actividades para todos los públicos y específicas para niños. Cuenta con grandes salas diáfanas con elementos tan impresionantes como la parte delantera del Boing 747 que transportó El Guernica de vuelta a España.

El Museo de Arte en Vidrio, en Alcorcón es una maravilla con los talleres que organiza. No dejéis de informaros en su página web porque os encantarán. Son gratuitos y se organizan con reserva previa.

El Museo del Robot, en Madrid, es otro museo maravilloso para visitar con niños con el que podréis profundizar en la evolución de estos “artilugios” y en sus posibilidades de uso. ¡Alucinaréis!

El Museo de Arte Contemporáneo, MUSAC, en León: solo el edificio justifica su visita. Con un exterior súpercolorido y un interior de espacios enormes y diáfanos, sin problemas de accesibilidad, llama poderosamente la atención de los más pequeños. Para completar su programación, cuenta con un calendario de talleres para los más pequeños de lo más divertidos impartidos por expertos en arte.

Podréis viajar al fondo de una mina en el Museo en el que se ha convertido el Antiguo Parque Minero de Almadén, en Ciudad Real. La visita guiada incluye un recorrido por el Centro de Interpretación de la Mina conociendo datos históricos y curiosos del mundo de la minería y continúa por lo que más gustará a los pequeños valientes: el descenso a la mina que se recorre una parte a pie y otra en un tren de vagonetas adaptado para la visita y para transportar personas (no era este su cometido original).

El Museo del Ferrocarril, en Madrid y en Barcelona es una visita obligatoria. Sus trenes históricos y la propia estación son un espectáculo para los sentidos. Si además podéis participar en los talleres para niños en los que construyen trenes AVE con materiales reciclados o profundizan en el funcionamiento de un tren de vapor, los niños se irán encantados. Tened en cuenta que en el de Madrid, el segundo fin de semana de mes se celebra el Mercado de Motores y el tercero la Feria del Juguete Antiguo, otro evento súper recomendable para ir con niños.

El Museo Fallero de Valencia. Además de La Ciudad de las Artes y las Ciencias, en Valencia, que con su gran estructura museística es ideal para ver con niños, también hay en este lugar otro museo de dimensiones más modestas donde podréis ver todos los ninots indultados a lo largo de los años. Salvados de la cremá, con cara de victoriosos, os esperan estas maravillosas esculturas tan típicas de la tierra de la paella.

Para los más golosos, hay varios museos interesantes: El Museo del Chocolate de Barcelona, con recreaciones de escenas hechas completamente en chocolate; el Museo del chocolate de Astorga, con varias salas en las que se reúnen datos históricos sobre el chocolate, elaboración, degustación, cómo ha sido la publicidad de este producto, etc; y en Villa Joiosa, la Fabrica-Museo de Chocolates Valor, con una degustación que os dejará con ganas de quedaros para siempre.

En Olivenza (Badajoz) se encuentra el Museo Papercraft, que cuenta con más de doscientas figuras creadas con papel. Personajes famosos del mundo Disney o de la imaginación de su artista garantizan una visita entretenida y divertida.

El Museo de Títeres Santiago Peralta, en Segovia: un recogido Museo en un edificio histórico (en una de las medievales puertas de la ciudad) donde podréis ver impresionantes títeres con complejos mecanismos que su creador, Santiago Peralta, utilizaba como herramienta didáctica con sus alumnos a principios del siglo pasado.

Museo del Prado, en Madrid: no es un museo “infantil”, pero hay que verlo, aunque sea recorrer un par de salas de vez en cuando. Si estáis en Madrid y tenéis el lujo de tenerlo cerca, ¡llevad a vuestros hijos al menos 3 veces al año! Para los niños hay teatro ocasionalmente, talleres (ambos con reserva y coste extra) y juegos de pistas (gratuitos) que podéis pedir en taquilla. ¿No sabéis lo que es un juego de pistas? Pues os contamos porque es jergar museística y fundamental para sobrevivir a un museo con peques: se trata de juegos que el departamento de educación de los museos lanza para que los niños vayan por el museo buscando detalles, respondiendo preguntas y resolviendo misterios apasionantes.

Y un consejo final: si tenéis la oportunidad, dejad a los niños la cámara (sin flash y en los museos en los que permitan hacer fotos, claro) y pedidles que hagan las fotos de las cosas que más les llamen la atención. ¡Veréis un museo totalmente distinto  a través de sus capturas! Si luego, al volver a casa, podéis sentaros con ellos a elegir unas cuantas fotos para imprimir, el plan será completo. Además, esta semana tenéis oferta especial para la impresión de fotos en Hofmann… ¡Podéis aprovechar!

Sin duda habréis visto alguno que os gusta… Así que… ¡A celebrar el Día de los Museos en un museo! Y no sólo el día 18, ya que en muchas ciudades las actividades se extienden durante todo el fin de semana.

BY Mamá Tiene Un Plan

Cómo decorar tu casa para Halloween en 3 sencillos pasos

Halloween está a la vuelta de la esquina y seguro que te da pereza decorar tu casa con adornos “terroríficos”, ¿verdad? No pasa nada, a nosotros también, por eso hemos pensado en 3 ideas que te vamos a describir a continuación para que puedas crear una atmósfera “Halloweeniense” en tu casa sin mucho esfuerzo. Créenos, el resultado merece la pena y te divertirás haciéndolo, ¡vamos allá!

¿Qué sería de Halloween sin calabazas? En nuestro primer paso te vamos a explicar cómo crear una calabaza “sonriente” para la Noche de Brujas:

1. Crear una calabaza maléfica.

La calabaza tiene que tener un buen tamaño, si es demasiado pequeña te costará vaciarla y podrá romperse con facilidad a la hora de hacer los agujeros para los ojos, nariz y boca. Lo único que te hace falta en esta etapa es:

– 1 plato

– 1 cuchillo

– 1 cuchara

– 1 rotulador

– 1 vela

El plato te servirá para ir dejando los restos. Hay que vaciarla al máximo tal y como te mostramos en esta imagen para que luego sea más fácil cortarla. Para ello puedes ayudarte con la cuchara. Si ves que alguna parte se resiste, córtala un poco con el cuchillo antes de retirarla con la cuchara.

 

calabaza 1f

Cuando la hayas vaciado, dibuja con un rotulador negro el rostro que quieres que tenga la calabaza. Nosotros hemos optado por una sonrisa simpaticona:

close up of woman with pumpkins at home

Luego ve cortando con un cuchillo las distinas partes del rostro. Sólo tienes que seguir las líneas dibujadas, ¡pero ten cuidado de no romper la estructura de la calabaza! Hemos querido añadir un punto de dificultad dejando algunos “dientes” en su sonrisa, queda bien, ¿no? 🙂

close up of woman with pumpkins at home

Para dar el toque final, introduce una vela encendida en el interior de la calabaza. Apaga las luces… ¡y disfruta del resultado!

 

2. Crear una mesilla terrorífica.

Seguimos creando nuestra atmósfera de terror de manera rápida, sencilla, ¡y original, por supuesto!  Esto es lo que necesitaremos para el siguiente paso:

– 1 mesilla o taburete

– Velas

– Arañas y telaraña de juguete

– Calavera de juguete

Cubre la mesilla con telaraña, coloca dos o tres velas y varias arañas sobre la mesa. Nosotros las hemos pegado en las velas para que se aprecien mejor. Y voilà, gracias a este segundo paso habremos creado un rincón en nuestro salón digno de un castillo encantado:

 

 

Grey upholstered chair in Halloween setting

 

3. Velas mágicas flotando en el aire.

Nuestros productos personalizados también pueden ayudarnos a crear una atmósfera de miedo y suspense. Podríamos hacer como si tuviéramos velas mágicas suspendidas en el aire. ¿Cómo? Pues con Revelados Retro formados por imágenes de velas encendidas. Tan sólo necesitaríamos:

– Hilo grueso

– Pinzas

Revelados Retro

 

Hanging Polaroid Gallery

¿Qué te parece el resultado? Decorar tu casa para Halloween no es tan complicado, ¿verdad? ¿Se te ocurre alguna otra idea? Compártela con nosotros 🙂

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Modos de exposición, cómo comprender a esos incomprendidos.

No por mucho repetirlo vamos a aburrirnos de decirlo. La fotografía desde el punto de vista técnico es simplemente dejar que la luz dibuje una escena en una superficie sensible usando un sistema electromecánico y óptico. Vamos, que si nos llevamos bien con la luz y sabemos cómo manejarla, seremos capaces de capturar unas excelentes fotografías.

Pero para controlar la luz y sacar lo mejor de ella hay que saber que la clave está en capturar la cantidad de luz precisa, ni más ni menos. Las herramientas que podemos utilizar para ello son varias. Por un lado la velocidad de obturación permite pasar la luz durante más o menos tiempo hasta el sensor. También tenemos el diafragma que permite pasar más o menos cantidad de luz en función de la apertura seleccionada. Finalmente, la selección de la sensibilidad ISO del sensor define el umbral de luz necesaria para obtener una imagen visible.

Todo esto está muy bien y hay que saber manejarlo con soltura, pero… ¿y cuánta luz necesitamos?, ¿cómo sabemos la cantidad de luz que hace falta en cada ocasión?, ¿cómo se mide? Para ello las cámaras fotográficas integran una herramienta llamada exposímetro (o fotómetro) cuya única misión es medir la cantidad de luz de la escena. Con esta información nosotros -o la cámara si está en modo automático- seremos capaces de ajustar velocidad, diafragma y sensibilidad en los valores correctos.

Exposimetro

Hasta aquí todo más o menos claro ¿no? Bueno pues aquí llegan las malas noticias y es que el exposímetro no siempre acierta con las necesidades del sensor y a veces falla (en especial cuando la escena es más luminosa o más oscura de lo normal). Hay que tener en cuenta que el exposímetro mide la luz total del área encuadrada y después hace una media. Este valor puede no ser correcto por varios motivos. Por ejemplo, si dentro de la imagen tenemos una fuente de luz muy potente (véase los contraluces) la medida nos dará un valor más alto del correcto porque el exceso de luz frontal desequilibra la media. Lo mismo ocurre, pero en sentido contrario, si tenemos un gran área en sombra y solo una pequeña porción iluminada (por ejemplo un concierto).

Afortunadamente existen tres soluciones para esta problemática. La primera, más sencilla y menos efectiva, es usar el modo automático. En este modo la cámara compara la medición con un banco de imágenes para ajustar la exposición en función del exposímetro, con la corrección propia de imágenes similares. La segunda opción es usar el modo escenas preprogramadas que viene siendo algo muy parecido, solo que es el propio fotógrafo el que le dice al cerebro de la cámara el tipo de escena que quiere capturar y ella hace los ajustes necesarios.

Finalmente, el más currado de todos es usar el modo manual seleccionando el modo de medición adecuado a cada situación y, si acaso, hacer alguna pequeña corrección con el dial de compensación de exposición. Los tres modos de exposición más habituales son el normal, el central y el puntual. Cada uno de ellos pondera los valores de luz en función de su posición en la composición y da más importancia a unos frente a otros.

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Por ejemplo el normal no aplica ninguna corrección y todos los puntos valen lo mismo. El central da un valor del 75% al círculo central dejando sólo el 25% a las zonas exteriores. Por último el spot asigna valores de aproximadamente el 90% a un pequeño círculo central o “spot” que suele coincidir con el sujeto principal de la foto. Las aplicaciones prácticas de cada uno de estos modos podrían ser situaciones como las siguientes:

  • Normal: para escenas con iluminación equilibrada y múltiples elementos en la composición. La mayoría de las fotos generales,  de paisajes, de grupo o de arquitectura.

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  • Central: situaciones donde existe un elemento principal claramente diferenciado del resto y cuya iluminación puede ser ligeramente diferente del fondo. Situaciones como deportes, retratos, selfies.

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  • Puntual: exclusivamente para aquellas fotos donde existe una gran diferencia de iluminación entre el sujeto principal y el resto o porque existan grandes superficies claras u oscuras. Por ejemplo en un concierto donde el cantante está iluminado por los focos y el resto está todo oscuro, un esquiador en una pista de nieve que refleja todo el sol y escenas similarmente complejas.

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Todo esto es lo que hay que saber para exponer correctamente una foto. Después hay mucho de experiencia, de saber medir la luz en tal o cual punto y de saber ajustar adecuadamente la compensación de exposición. Pero nos daremos por satisfechos si logramos recordar la lección de hoy cuando sea necesario. Lo sencillo luego será elegir el tamaño de las copias fotográficas de revelado Hofmann en el que queremos ver impresas nuestras muy curradas fotos del verano (o de cuando sean).

By: Juan Castromil  @castromil y Carolina Denia @CarolinaD

Viaje en fotos_Destacada

Cómo captar un viaje en fotos.

La tradición fotográfica, heredada del mundo del carrete de película, dictaba que a la vuelta de vacaciones tocaba llevar a revelar el carrete. Días después recogíamos las fotos positivadas en 36 unidades de colorido papel fotográfico. Ahora, con la revolución digital las cosas han cambiado mucho, pero no hay por qué perder esta bonita costumbre. Porque además de los álbumes digitales y libros fotográficos, también está disponible en Hofmann el revelado con copias en papel.

Viaje en fotos

Para que a la vuelta de nuestros viajes tengamos una buena colección de interesantes fotos que compartir con nuestros amigos y familia, hemos recopilado unos cuantos consejos para que plasmes tu viaje en fotos. Ve calentando el dedo…

Equipo ligero

Al igual que las maletas, la bolsa fotográfica representa todo un reto en cada viaje. Escoger el equipo adecuado sin echar de menos ningún objetivo ni accesorio, y a la vez evitar ir cargado como un sherpa, es todo un arte que depende en buena medida del destino de nuestra escapada.

Siempre es preferible llevar una cámara ligera con un objetivo versátil y tenerla siempre cerca, que dejarse los riñones con una bolsa repleta de ópticas, trípodes, flashes y demás que después termina dando pereza sacar a dar un paseo. Recuerda, a menos peso, más fotos harás. Personalmente suelo llevar la cámara y dos objetivos: un zoom todoterreno y un objetivo fijo que depende del destino, eso sí, ambos con buena luminosidad.

Viaje en fotos

Seguridad y repuestos

Planear un viaje al otro lado del mundo y que se estropee o te roben la cámara puede ser una verdadera pesadilla -además de dar al traste con tus futuros recuerdos-. Ante este inconveniente no hay solución barata salvo que… tengas previsto un plan B.

Lo que suelo hacer es llevar dos cámaras, una de objetivos intercambiables y otra que puede ser una compacta de calidad (una de ellas suele quedarse en el hotel como repuesto de emergencia). Por supuesto, nunca faltan unas cuantas tarjetas de memoria de alta calidad y varias baterías de recambio. No hay que permitir que estos dos elementos -que son los más baratos del equipo- arruinen ningún viaje.

La cámara siempre lista

Directamente relacionado con el primer punto, si llevas una cámara ligera es mucho más probable que la tengas siempre a mano y, por lo tanto, también es más posible que la tengas siempre lista para no perderte ni una foto o que simplemente te dé menos pereza apretar el disparador sin más líos.

Una correa cómoda o una mochila/bolsa con un acceso rápido son siempre buenos aliados.

Guarda un tiempo para tus fotos

Si de verdad quieres sacar buenas fotos, has de ser consciente de que vas a tener que planear tu calendario y dedicarle un tiempo al tema. No vale solo con sacar las fotos que te vayas encontrando por casualidad.

Planear alguna ruta fotográfica concreta y dedicarle el tiempo necesario te permitirá centrarte en buscar imágenes, encuadres, perspectivas y mucho más sin tener la sensación de que estás siendo la rémora del grupo.

Dedicarle un tiempo a tu afición fotográfica es tan loable como cualquier otra actividad (incluyendo chiringuitos, bicicletas o museos) y en ocasiones se puede combinar con otras como deportes o rutas culturales.

Viaje en fotos

Trasnochar y madrugar

Aunque las vacaciones son para disfrutar y descansar, no estamos hablando de irnos de fiesta hasta el amanecer. A lo que nos referimos es que al atardecer y al amanecer casi siempre se dispone de una luz excelente y con mucha personalidad para hacer fotos únicas (no solo de paisajes, también de personas). Es un pequeño sacrificio que puedes equilibrar luego con una buena siesta, además de una consecuencia directa del anterior punto.

Viaje en fotos

Busca la inspiración

Es importante conocer previamente los lugares y actividades más destacables de nuestro destino. Fijarse en las imágenes de otros grandes fotógrafos e incluso en postales con lugares o escenas típicas nos puede dar una buena idea de lo que vamos a encontrar. Pero ojito, esto solo es un punto de referencia para que sepas en qué cosas fijarte, no para que lo copies. Añádele un toque personal cambiando el punto de vista, aplicando alguna técnica diferente o añadiendo algún elemento nuevo.

Investiga fuera de la zona de confort

Olvídate de todo lo que hayas visto antes sobre ese lugar. Sí, puede parecer contradictorio con el anterior consejo y de hecho es justo lo opuesto, así que no los apliques a la vez si no quieres implosionar tus neuronas. La idea es que investigues cosas nuevas tanto en temas como en técnicas y equipo.

Ve de excursión a esos destinos menos comerciales o más inaccesibles con la mente abierta a lo que te puedas encontrar. Una escuela de ballet de barrio en La Habana o una incineración ritual en Nepal pueden ser algunos de esos temas que encuentras por casualidad y ofrecen imágenes únicas.

Y no olvides aplicar nuevas técnicas como hacer una fotografía de larga exposición en la noche estrellada en la montaña, intenta realizar retratos con fondo desenfocado a los lugareños en el mercado local o practica la fotografía de barrido con los que hacen deporte en la playa.

Viaje en fotos

Crea una historia

Como siempre, si tus fotos cuentan una historia serán más interesantes que si solo son una colección inconexa de personas, momentos y lugares. No hace falta que sea algo complejo o elaborado, muchas veces vale con que ese tema seas tú mismo, tu familia o tus amigos. Pero ha de ser algo que sirva de guía, como si estuvieses haciendo un diario fotográfico.

Si mantienes un tema principal, como por ejemplo la arquitectura o las actividades locales,  podrás ir enriqueciéndolo con apoyos como retratos, paisajes, escenas, objetos, gastronomía o monumentos. Al final te sorprenderás de la calidad y variedad de las fotos que habrás hecho.

Un punto importante en todo esto es que no te obsesiones con fotografiarlo todo. Muchas veces la mejor foto de tu viaje es la que se ha alojado en tus recuerdos.

Por último recordar que las fotos una vez impresas no tienen porqué quedar olvidadas en un cajón durmiendo hasta que las descubran nuestros nietos. El formato es ideal para hacer una “photo gallery wall” para el salón, un “collage” en la zona de trabajo o comprarle un bonito marco para regalársela a la abuela por Navidad. Basta con poner a funcionar la neurona para que se nos ocurran divertidas ideas.

 

By: Juan Castromil  @castromil y Carolina Denia @CarolinaD

Manualidades con niños_Destacada

Cómo conseguir que tus hijos hagan manualidades contigo.

Mis hijos van creciendo y cada vez el tema de las manualidades está más difícil. Ahora prefieren el balón de fútbol, jugar entre ellos a animalitos horribles y el tema de mamá y manualidades lo tienen un poco apartado. Pero creo que es cuestión de reciclarse, tengo que buscar otro tipo de actividades que les gusten ahora que ya tienen 7 y 9 años. Sí, con esta edad aunque parezcan muy pequeños ya empiezan a pasar de mí.

Pero durante muchísimo tiempo hice manualidades con ellos, todo tipo de manualidades, algunas más chulas que otras pero siempre logrando pasar un buen rato con ellos.

Manualidades con niños

Hay una pregunta recurrente, ¿cómo consigues mantenerlos sentados contigo un rato para hacer algún proyecto? Así que ahí van algunas ideas de cómo conseguir que vuestros hijos hagan manualidades con vosotros y pasar un rato divertido, creativo y de calidad con ellos:

1. Busca manualidades que sean adecuadas para su edad. Por ejemplo, para niños muy pequeños la pintura de dedos es lo mejor, o la plastilina, y podéis hacer algún cuadro que luego se pueda enmarcar y conforme van creciendo ir introduciendo otros elementos como ceras, rotuladores y, ya cuando son mayores, pinceles qué requieran más precisión.

Manualidades con niños

2. Es fundamental que en casa tengas un kit de emergencia para días de lluvia: tijeras, pegamento, goma eva, papeles de distintas texturas y formatos, ojos (para hacer monstruos por ejemplo), etc.

3. Recicla. Los tubos del papel higiénico, las hueveras, periódicos, etc. (Ahora es cuando el ordenado de la casa se está tirando de los pelos porque no quiere tanta basura en casa). Pero creedme, todo esto os puede sacar de un buen apuro una tarde de lluvia con vuestros hijos en casa gritando como leones enjaulados.

Manualidades con niños

4. Dejad que sean ellos los que hagan las manualidades, no saldrán perfectas, no saldrán maravillosas, pero serán suyas y de nadie más y no hay más orgullo que tu propio trabajo. Incluso para que el orgullo sea mayor cuando tengáis unas cuantas manualidades hechas podéis hacerle un SmartAlbum® con todas sus obras para que puedan enseñar a sus abuelos, primos, tíos…

Manualidades con niños

5. Las manualidades no deberían durar más de 20 minutos. Más que nada porque a partir de ese momento dejan de prestar atención y quieren hacer otra cosa como jugar, ver la tele, o lo que sea con tal de no estar ya dedicados al proyecto de la tarde.

Manualidades con niños

Manualidades con niños

6. Pon música, eso siempre ayuda, por lo menos en mi caso, les pongo música al mismo tiempo que estamos entretenidos  y lo pasamos genial.

7. Y por último, busca inspiración el blogs, libros o en Pinterest, una red social en la que encontrareis miles de manualidades con distintos materiales y para todo tipo de edades. Pero para ponéroslo fácil tengo algunas fotos  que he revelado con Hofmann de las manualidades que hemos hecho para que os pueden dar ideas.

Manualidades con niños

Manualidades con niños

Sólo me queda deciros que disfrutéis muchísimo de las manualidades con vuestros hijos porque les hace más creativos, aumentan la autoestima, desarrollan sus funciones motoras y encima están alejados de maquinitas y televisión. Creo que más no se puede pedir.

 

By: Lucía Sández @babybaballa