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En Halloween, nos vamos de fiesta

Galletas, decoración y mucha diversión para una de las fiestas más esperadas del año.

Poco a poco Halloween va ganando terreno y ya es casi imposible escapar de ver a los niños disfrazados por la calle con sus cestitas de calabaza pidiendo su “truco o trato”.

La verdad es que toda excusa es buena si se trata de celebrar. Personalmente, además del disfraz, del paseo y del intercambio de chuches, me gusta que la fiesta también se viva en casa. Es una forma divertida de celebrar el otoño, el cambio de estación, el fin del calor… Por eso, utilizando Halloween como excusa, estamos empezando a convertir en tradición organizar una fiesta un poco especial que queda en el recuerdo de toda la familia: una fiesta en casa.

Empezamos con una merienda temática. Para esto, preparamos galletas de fondant con motivos típicos de Halloween: fantasmas, calabazas, murciélagos, etc. A los niños les encanta colaborar en la elaboración de las galletas. Solemos hacerlas de mantequilla; dan mucho juego a la hora de amasar con los peques y las decoramos con fondant utilizando moldes con motivos de Halloween.

Galletas de Halloween

Esta es la receta que utilizamos, aunque podéis encontrar muchas en Internet específicas para vuestro robot de cocina:

375 gr de harina de repostería · Media cucharadita de sal · 225 gr de manquilla sin sal (dejadla a temperatura ambiente) · 200 gr de azúcar · 1 huevo grande · 1 cucharadita de esencia de vainilla · Fondant de colores (blanco y naranja son nuestros favoritos. El negro se trabaja peor) · Colorante alimentario · Un poco de agua.

Elaboración: 

Tamizar la harina con la sal. En un recipiente grande, poner en trozos la mantequilla con el azúcar y batir con batidora de 3 a 5 minutos para conseguir una mezcla esponjosa. Añadir entonces la esencia de vainilla y el huevo y seguir batiendo. Una vez incorporados estos ingredientes a la masa, ir añadiendo la harina poco a poco sin dejar de batir.

Pasar la mezcla a una superficie lisa y amasar ligeramente hasta formar una masa homogénea y sin grumos. Dividir en dos, envolver en papel film y dejar enfriar en la nevera al menos una hora y media.

Con el horno ya precalentándose a 180 grados, estirar la masa sobre una superficie lisa con un poco de harina (os recomendamos un grosor de 5-6 milímetros). Cortar las galletas con los cortadores de Halloween y colocarlas en una bandeja. Hornear durante 10 minutos y dejar enfriar.

Para el fondant, tomad porciones de la masa y añadir el colorante hasta conseguir el tono deseado. Alisad la masa de fondant utilizando maicena si resulta demasiado pegajosa. No debería ser de más de 2 mm de grosor para que el sabor no acapare demasiado protagonismo. Cortad los motivos con el mismo molde. Poned la decoración sobre la galleta pintándola antes con un poco de agua para que quede bien pegado el fondant.

Y lo más difícil: intentad que las galletas lleguen a la mesa. Estad preparados porque la tentación no es fácil de vencer.

Decorar la mesa con motivos de Halloween también es muy chulo, así que no perdáis ocasión de hacer alguna manualidad. Los servilleteros o los candelabros son una buena opción para adornar de Halloween. Basta con que hagáis diseños con gomaeva y los peguéis con cola.

Como plus a la decoración de la mesa, este año hemos pensado en utilizar tazas personalizadas con las fotos de la fiesta del año pasado. Desde la página de Hofmann se pueden diseñar y encargar las tazas de una forma muy sencilla y, además, es un regalo estupendo. Así, mientras festejamos este Halloween, recordaremos el anterior, como en un divertido déjà vu.

© @mamatieneunplan

© @mamatieneunplan

Otra de las cosas que hacemos es pintarnos la cara. Es una parte fundamental de cualquier disfraz que, a veces, se pasa por alto pero sin la cual nada tiene sentido, por mucho traje chulo que os pongáis. Para eso, os recomendamos echar un vistazo en Internet (a menos que ya seáis expertos, claro). Hay tutoriales muy interesantes. Y, sobre todo, contad con una buena pintura de cara, que se pueda limpiar bien. No hay nada peor para un fin de fiesta que un niño (¡o adulto!) con restos de pintura.

© @mamatieneunplan

© @mamatieneunplan

Los juegos “de miedo” tampoco pueden faltar. Os recomendamos los juegos en la oscuridad: el escondite, la gallinita ciega (sin pañuelo, a oscuras no hace falta) o pasarse un globo fluorescente colocándose en círculo (no hay necesidad de seguir un orden, ¡ahí está la gracia!)… Todos harán que los niños lo pasen bomba, y nos ayudan a todos a salir un poco de la rutina. Eso sí, cuidado con que el juego no se vaya de las manos, porque sin luz cualquier esquina es peligrosa. Intentad que la habitación en la que juguéis no tenga muchos rincones potencialmente peligrosos y advertid a los niños antes de comenzar.

Estas son sólo algunas de las ideas para una fiesta de Halloween más allá del “truco o trato”, en casa y en familia. ¡Seguro que se os ocurren muchas más!

@mamatieneunplan

hofmann nacho uve

Visitamos Canadá y Nueva York con Nacho Uve

Llegamos a Toronto sobre las 23:00 de la noche, después de muchas horas de vuelo y una larguísima escala. Nuestro amigo Greg nos esperaba en el aeropuerto de Pearson con su larga parka casi hasta los pies y la nariz y las orejas rojas por el frío.

Conocimos a Greg en las fiestas de la Paloma en nuestro pintoresco barrio de La Latina en Madrid y él fue nuestro primer pase para conocer una pequeña parte de Canadá.

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A la mañana siguiente, después de que un extraño reconfortante sueño arreglara un poco nuestro cuerpo, nos despertamos con el olor de un maravilloso desayuno canadiense: ¡Pancakes con sirope de arce y fresas! Una auténtica maravilla que no habíamos probado nunca, quizás no sobre un plato de tronco de árbol bajo las hojas de colores del otoño canadiense.

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Estábamos encantados con los porches de las casas estilo americano y el de nuestro amigo Greg era muy Hipster y poco cuidado. Enseguida quisimos fotografiarnos en él, con su tetera, con nuestras tazas Hofmann y nuestros calcetines retro.

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Todos los días mientras desayunábamos mirábamos a las ardillas como correteaban por todos sitios y nos fascinaba la agilidad y capacidad que tienen de subir por cualquier sitio, siempre atentas y alerta a cualquier tipo de ruido. Los vecinos trataban de ahuyentarlas  porque se metían literalmente dentro de las casas, pero para nosotros era una estampa poco habitual ver tan de cerca a estos graciosos animales.

Luego, durante todo el día, y durante el resto de los días, caminábamos por la ciudad buscando sitios, conociendo calles, inventando acciones y fotografiando todo lo que encontrábamos a nuestro paso, tratando de no dejarnos nada de lo que la ciudad podía ofrecernos.

Toronto es todo un mundo por descubrir y pese el frío, que intentaba desanimarnos algunos días, no nos dejamos vencer.

Toronto es una ciudad llena de contrastes, vivíamos muy cerca del centro, pero nuestro barrio era tranquilo, lleno de casas bajas y ajardinadas. Más propio de las afueras de cualquiera de nuestras ciudades españolas.

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Canadá, como América es un país marcado por la multiculturalidad, en Toronto cada barrio tenía su propia cultura: china, coreana, italiana, portuguesa… ¡Solo faltaba la nuestra!

Bajar al distrito financiero siempre era una experiencia, calles amplias y llamativamente limpias con imponentes rascacielos. El ajetreo de la gente saliendo y entrando de las oficinas chocaba con la actitud amable de todo el mundo, los canadienses siempre tienen un gesto amable y una sonrisa que ofrecerte.

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Visitamos también los alrededores de la ciudad, dónde la naturaleza es aún más palpable.

De camino a nuestro siguiente destino paramos en las cataratas del Niágara y quedamos impresionados con tal monumento natural e impresionante y también con el espectáculo de hoteles, luces y casinos que han montado alrededor, muy “estilo americano”. Compitiendo entre una frontera natural por cuál de los dos países construía la torre más alta o ponía los alógenos más llamativos.

En el Ecuador de nuestro viaje nos instalamos en nuestro nuevo barrio: Williamsbourg, Brooklyn. ¡Antonio Banderas! nos llamaban los latinos del barrio, según ellos por nuestros marcados rasgos españoles.

Allí comenzó nuestra aventura en la capital del mundo, la impresionante Nueva York.

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Lo primero que vimos fue el sol naranja atravesando los barrotes del puente de Williamsburg en nuestra ansiada búsqueda de Manhattan, mientras los ferrys atravesaban el río de orilla a orilla creando un fuerte oleaje.

Pasamos los siguientes días sin poder dejar de sorprendernos a cada paso, de sentir las vibraciones de una ciudad tan viva, tan ordenada y desordenada a la vez.

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Tenemos el recuerdo de sentirnos pequeños. Al cerrar los ojos en mitad de la gran manzana podíamos sentir cómo nos rodeaba por cualquier punto de nuestro cuerpo la tormenta de un movimiento sin final y el retumbar de un suelo agujereado mientras los codos de la gente rozaban nuestro cuerpo al pasar. Las alcantarillas fumadoras nos hacían recordar tantas y tantas películas que habíamos visto.

hofmann nacho uve

Visitamos miles de sitios, paseamos incansables por todo Manhattan, caminamos a través de Central Park, subimos a ver las increíbles vistas del Top of the Rock y cómo el sol quemaba el horizonte ante tan increíble monstruo de hormigón y cristal, vivimos Brooklyn, su transformación a lo largo del día y sus mercadillos de cosas artesanales, Coney Island con su decadente presencia y el MoMa entre muchos sitios más.

No podíamos parar de hacer fotos con nuestro móvil (y de paso presumir de carcasa Hofmann 🙂 )

hofmann nacho uve

Intentamos sacar el máximo provecho de los días que pasamos allí. Pero es una ciudad tan grande y con tantas cosas que mostrar, que siempre te pierdes algo. De hecho los lugareños dicen sufrir de un síndrome que denominan FOMO (fear of missing out), miedo a perderse algo. Hay tantas cosas que hacer que algo se queda en el tintero y la primera lección que debes de aprender es que a Nueva York, vas a tener que volver.

Hemos vuelto con muchas experiencias, con unas ganas inmensurables de volver y cientos de bonitas fotos para recordarlo.

hofmann nacho uve

Y tú, ¿qué viaje has hecho últimamente? ¿has estado en Nueva York o Canadá? Imprime tus mejores recuerdos de viajes creando tu propio producto Hofmann.

By nachouve

receta de chocolate caliente

Dos tazas de chocolate caliente con canela

Si hay algo que no puede faltar cuando bajan las temperaturas es el chocolate caliente. Por eso este ingrediente, rey del invierno, es nuestro protagonista del día. Pero para sorprender a alguien especial no sólo basta lo dulce, la presentación también cuenta. ¿Qué os parece si servimos esta receta de chocolate caliente en un par de tazas personalizadas de Hofmann?

receta chocolate caliente

Todos sabemos que “recordar es vivir”. Con las nuevas tecnologías muchos de nuestros recuerdos se quedan en formato digital y olvidados entre miles de archivos. Por ello, una buena idea de cara al mes del amor es seleccionar algunas de nuestras fotos preferidas y… ¡convertirlas en tazas!

Imaginaros sorprender a un ser querido con una taza personalizada con alguna foto vuestra. ¡Éxito seguro! Y de cara a San Valentín es un regalo: romántico, fácil de hacer y muy útil. Además, en Hofmann hay muchos diseños y colores perfectos para cualquier ocasión y para todos los gustos.

receta chocolate caliente

Ahora que ya tenéis vuestras tazas, apuntad esta rica receta para hacer chocolate caliente con canela 😉

Ingredientes:

  • 3 tazas de leche entera
  • 2 tazas de azúcar
  • 1 1/2 tazas de cacao (preferiblemente oscuro)
  • Canela en rama
  • 2 cucharaditas de canela en polvo
  • 1/4 cucharadita de sal
  • Una pizca de vainilla
  • Mini marshmallows para decorar (opcional)

receta chocolate caliente

Preparación:

  • Para empezar, colocad la leche en una cacerola mediana a fuego medio y calentar sin dejar hervir. Luego, retirad del fuego y agregad la canela en rama junto a la pizca de sal. Tapad y dejad reposar durante 15 minutos.
  • Mientras que la leche se funde con la canela, mezclad la vainilla con el azúcar.
  • Retirad la canela en rama de la leche y desechad. Luego, añadid el cacao y el azúcar de vainilla a la leche. Calentadla a fuego lento y revolvedla constantemente hasta que el azúcar y el cacao se disuelvan por completo.
  • Cuando todos los ingredientes estén bien fundidos, servidlos en vuestras tazas Hofmann y si os apetece dar un toque divertido, cubridlos con los mini marshmallows y recordad servir vuestro chocolate caliente 🙂

receta chocolate caliente

¿Qué os parece la receta? Muy fácil, ¿verdad? El secreto está en los detalles y no olvidéis que si os apetece podéis acompañar esta bebida con un par de macarons o vuestro postre preferido. ¡Disfrutad del invierno!

Ricmary ♥ (ChicAdicta)

Regalos originales con tazas_Destacada

Regalos originales con tazas.

Diy tazas

Aprovechando que Hofmann nos ofrece la posibilidad de hacer unas tazas personalizadas, he pensado que quizás podríamos darles diferentes usos, no sólo el del desayuno o el del cafelito a media tarde con las amigas.

¿Qué os parece si regalamos estas tazas con una segunda vida?

Se me ocurre, por ejemplo, utilizarlas de maceteros. Las suculentas se han puesto de moda, y además son unas plantas que duran muchísimo, incluso viven en aquellas casas en las que la jardinería no es una de las prioridades, como la nuestra. Si queréis algo más efímero, un poco de verde o unas flores siempre quedarán bien.

La idea es plantar una bonita planta con una taza personalizada ¿qué os parece?

En este caso, hice un viaje muy especial con una amiga a Italia y tenía una foto perfecta para que la taza quedase preciosa. Un pueblo del Lago Como, un poco de verde y ya tengo el regalo perfecto.

Tazas personalizadas

Regalos originales con tazasComo segunda “idea regalo” con nuestras tazas, se me ocurre hacer un kit a los muy teteros y meter algún tipo de té especial, la bola para el té, incluso alguna pasta para que sea un auténtico kit de té inglés.

Si tu pasión por los tés va más allá (o la de la persona a la que piensas regalar), puedes crear tazas personalizadas con fotografías de los lugares de donde viene cada tipo de té. ¿Original, eh?

  • Té Blanco: proviene exclusivamente de China. Puedes ilustrar la taza con caracteres chinos o bonitas imágenes de este país asiático.
  • Té Matcha: es un té verde procedente de Japón. ¿No quedaría genial con una foto del Monte Fuji o de una mujer japonesa en plena ceremonia del té?
  • Té indio Chai: una buena idea sería adornar la taza con fotos de los principales ingredientes que componen este té, que son, leche, canela, jengibre y té negro. Quedará una bonita combinación de colores.

Puedes rellenar cada taza con su té correspondiente y colocarlas en una estantería. Seguro que llaman la atención de tus invitados 😉

Por otro lado, ¿quién no tiene alguna taza llena de lápices o rotuladores? Es un buen regalo, eso sí, hacedme el favor de comprar rotuladores  o lápices nuevos, que se vea que el regalo ha sido pensado. Y si le añadís un libro para pintar, tipo las mándalas que están ahora tan de moda, pues genial.

Regalos con tazas

Kits de ragalos con tazasVelas, en todas las casas hay algunas, ¿y si rizamos el rizo y la vela está dentro de la propia taza? En este post os explican perfectamente cómo la podéis hacer y os dan los detalles de todo lo necesario para hacer una vela dentro de nuestra taza.

Cualquiera de estas ideas os puede servir para hacer regalos originales, no solo por la taza que es ya preciosa, sino también por el nuevo uso que habéis pensado que le puede dar aquella persona a la que se lo habéis regalado. Que piensen en ti siempre es agradable.

Y vosotros ¿qué otros usos les daríais a las tazas para hacer un regalo?

 

By: Lucía Sández @babybaballa
Editado por Hofmann